¡No a la Cumbre del Capital! Por una Internacional de resistencia y lucha de clases

¡Venid todos a Hamburgo contra la Cumbre del G20, participad en el Bloque Internacional!
En julio de 2017 se reunirán en Hamburgo las personas con más poder político del mundo. ¡Vamos a contrarrestar su cumbre con una respuesta internacional y militante de clase, como parte de una lucha contra la explotación capitalista, la represión, el racismo, el imperialismo y la guerra!
En esta cumbre se reunirán los autoproclamados líderes del mundo, quienes luchan unos contra otros por el poder y la influencia, mientras instigan guerras, guerras civiles y rebeliones en favor de sus propios intereses y al hacerlo, provocan en la humanidad un dolor increíble, desplazamientos de refugiados, hambre y miseria.

Con una constante crisis del sistema capitalista como telón de fondo, las potencias imperialistas están luchando por la redistribución del mundo. Esto conduce a una creciente desigualdad, más pobreza para las masas y más riqueza para una pequeña minoría. Aumentan las ganancias de algunas empresas, los bancos están siendo rescatados con miles de millones procedentes de los impuestos y el capital corre desde una crisis a la siguiente, buscando desesperadamente oportunidades de inversión rentables. El cambio climático y la destrucción del medio ambiente son ya de proporciones amenazantes y son motivo de la huida de muchos de sus hogares.
La élite gobernante tiene cada vez menos respuestas para la crisis de su sistema, excepto la guerra, el racismo, la represión y la destrucción de regiones enteras. Sin embargo, esto no son excesos, sino las inevitables consecuencias del orden mundial y el capitalismo en su fase imperialista. Mientras que la gravedad de la crisis se está volviendo cada vez más evidente, las acciones domésticas de la élite gobernante son cada vez más represivas y reaccionarias. Lo que no pudo resolver el cada vez más autoritario neoliberalismo, ahora debe resolverse mediante proteccionismo e ideología nacionalista. Las fronteras son cada vez más gruesas y mortales. Este régimen brutal de fronteras es parte integrante de una privación, de contenido racista, de derechos de las personas que buscan ayuda. Si los representantes del G20, cuyos países representan el 88% de la producción de la economía mundial, se están reuniendo ahora, no lo hacen como iguales, ni con el objetivo de resolver el daño que han originado, ni por el bien de la humanidad. Sólo tienen el propósito de continuar la competencia económica y los conflictos imperialistas en el terreno de la cumbre diplomática.
Se decida lo que se decida, sólo serán los países más pobres, incluso los países más débiles del G20, los que tengan que soportar los costes. Eventualmente estas decisiones se saldarán a expensas de la clase obrera, los pobres, los refugiados y el medio ambiente. Las mujeres, y especialmente las de la clase obrera, y el campesinado se ven particularmente afectados por esta ola. Derechos ganados durante décadas están en peligro de convertirse en víctimas de una reversión en todo el mundo.
¡Por estas razones estamos diciendo NO a esta cumbre, a sus representantes y a sus objetivos!
No esperamos nada de un racista y sexista Trump, cuya elección en Estados Unidos no es sino un nuevo fenómeno de la crisis del principal protagonista del imperialismo. Solo su visita es razón suficiente para salir a la calle. Pero el resto del conjunto, de Erdogan a Putin, de ninguna manera son mejores. Son todos ellos representantes del sistema capitalista en una forma más o menos autoritaria.
Y tampoco debemos engañarnos a nosotros mismos: el gobierno de Merkel elogia el estilo alemán de gobierno y control como un „mejor“ modelo para el mundo en medio de una serie de alternativas cuestionables. La hipocresía triunfa sobre todo. La evocación ritual de „la democracia y los derechos humanos“ es la música de fondo ideológica para un más activo, y por lo tanto más fuerte, papel militar alemán en la lucha por la redistribución del mundo. El gobierno alemán aboga por la aplicación de los regímenes de austeridad en Europa, por el aislamiento mortal de las fronteras de la UE, por una intensificación de la guerra de clases desde arriba, así como por la abolición de los derechos democráticos aumentando masivamente el aparato militar nacional e internacional.
Los deshonestos demócratas burgueses no son ninguna alternativa ante, o salvaguardia contra, los partidos y movimientos reaccionarios, nacionalistas y racistas. El rápido aumento de estas fuerzas, sin embargo, nos está mostrando la urgencia de crear una perspectiva internacional y militante de clase contra el sistema.
La estrategia reformista declarada por los dirigentes socialdemócratas y sindicales y miembros de los partidos de izquierda, para reformar el sistema capitalista en el interés de todo el mundo a través de una „política diferente“, ha demostrado en las últimas décadas ser lo que es: una ilusión. Su margen de maniobra es sólo tan grande como el capital le permite o es capaz de permitir. En lugar de reconocer esto y obtener sus conclusiones, aún declaran que su política podría evitar la crisis y confirman su papel en el lecho de muerte del capitalismo.
Esto no significa que estemos denunciando las mejoras a través de la lucha por reformas. Al contrario. En una situación de defensa global, es absolutamente necesario unirse contra los ataques y luchar juntos por las mejoras. Pero también somos conscientes del hecho de que incluso las victorias pequeñas sólo pueden ganarse a través de los medios de lucha de clases: huelgas masivas, ocupaciones, movilizaciones de masas y la creación de estructuras de auto-organización. La clase obrera y los reprimidos no tienen nada que ganar de una esperanza de vida en un capitalismo „socialmente equilibrado“ y „políticamente responsable“. Más importante aún, tenemos que prepararnos para una escalada de la guerra de clases y para la lucha organizada contra el sistema como un todo. Aunque los movimientos reaccionarios están en aumento, también hay luchas alentadoras por todo el mundo.
La resistencia de los pueblos Palestino y Kurdo demuestra claramente que los oprimidos no están dispuestos a detener su lucha. En la India, huelgas masivas de 150 millones de participantes mostraron el potencial que la clase obrera tiene en ese país, a pesar de un muy opresor y chauvinista gobierno hindú. En Polonia, cientos de miles de mujeres están luchando contra mayores restricciones del derecho al aborto, ya muy restringido. La clase obrera en Grecia, España o Portugal está buscando una solución política contra los ataques de su propia burguesía y de la Unión Europea. Las huelgas en Francia durante la primavera de 2016 presentaron el esbozo de una potencial alternativa al Frente Nacional. En los Estados Unidos, se está formando un movimiento de masas contra el fascismo, el racismo y el sexismo en el que los activistas están buscando una alternativa, no sólo a Trump, sino también al Partido Demócrata.
¡Cuando nos manifestamos en Hamburgo, lo estamos haciendo en solidaridad con todos aquellos que luchan en sus países contra la política y los efectos de este sistema!
Hoy el capitalismo es un sistema global sin ninguna solución nacional posible. Lo que aplica a la burguesía se aplica aún más para los trabajadores y los oprimidos. Sin embargo, mientras que las burguesías están en conflicto imperialista y en competencia entre sí, nuestros intereses no difieren de aquellos de nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo. En la cuestión de la autodeterminación y la paz en Palestina o Kurdistán, por ejemplo, el margen de maniobra para una solución regional es bastante limitado. Su resistencia está chocando contra las fronteras dibujadas por el colonialismo y el imperialismo. Estamos luchando por un internacionalismo que respete y garantice, incluso en Europa – el derecho de autodeterminación de los pueblos. De la misma manera que nuestra solidaridad con esas luchas nacionales de autodeterminación es internacional, así sólo un movimiento internacional que cuestione cada frontera, cada estado y cada relación de propiedad, puede plantear a una perspectiva a largo plazo.
Nuestra resistencia está ligada a innumerables luchas alrededor del mundo. La relación con esas luchas es fundamental para nosotros. Las actividades solidarias son una parte esencial de esta política. Para reforzar la solidaridad internacional también necesitamos un intercambio común y una colaboración de confianza a nivel internacional. Esto debe hacerse a través de estructuras operacionales y sindicales, así como en foros y alianzas activas.
La Cumbre del G20 es otra oportunidad importante para organizarnos y llevar unidos nuestra protesta a las calles. Pero el factor crucial es la perspectiva y la colaboración después de la Cumbre. Por lo tanto, pedimos a todos unirse a nuestra resistencia y formar un Bloque Internacional para luchar juntos, para trabajar y discutir juntos cómo conseguir y construir una alternativa política al capitalismo, el racismo y el chauvinismo.
El G20 está manteniendo sus encuentros internacionales y acuerdos políticos contra nosotros y muestran unidad en su aplicación, a pesar de su propia competencia y su lucha por una redistribución del mundo. Nuestras luchas están fragmentadas y descoordinadas. Lo que necesitamos es un nueva Internacional anticapitalista de la clase obrera y los oprimidos para construir puentes desde la resistencia contra las imposiciones del sistema hasta la lucha contra el capitalismo y por una sociedad socialista.
● ¡Solidaridad con las luchas de los trabajadores y los sindicatos en todo el mundo!
● ¡No al militarismo nacional! ¡Contra la destrucción de los derechos democráticos!
● ¡Contra la opresión de las mujeres, LGBTIQ y la juventud!
● ¡No a cada intervención imperialista! ¡Retirada inmediata de todas las tropas extranjeras!
● ¡No al racismo, fronteras abiertas e igualdad civil para todos!
● ¡Por el derecho de autodefensa y de autodeterminación! ¡Contra la criminalización de los grupos de resistencia, izquierda y antiimperialistas!
● ¡Apoyo a la lucha contra la ocupación y colonización! ¡Solidaridad internacional con la lucha por la liberación de Palestina y Kurdistán!
● ¡Por una coordinación internacional de la lucha de clases! ¡Por una nueva Internacional!

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